Hay sanos preocupados y enfermos imaginarios que debido a creencias duraderas en males no diagnosticados, sufren mucho y causan mucho sufrimiento a sus seres queridos debido a sus constantes e incontrolables quejas.

¿Puede una creencia duradera e imaginaria ser en sí misma una enfermedad?.

¿Es la idea de estar enfermo peor que la enfermedad real?

Hoy día, la persona hipocondríaca puede ser tratada fácilmente en terapia psicológica, con resultados muy positivos y concretamente, es el tratamiento cognitivo conductual el que en la actualidad, cuenta con los mejores resultados científicos.

Sabías que…

  • Los estudios demuestran que en torno al 59% de personas hipocondríacas también sufren de ataques de pánico. Podría entonces pensarse que dado que la presentación es más o menos aguda, en ambos cuadros, la hipocondría sería una especie de sub-pánico. Pero hay diferencias entre los ataques de pánico y el cuadro de la hipocondría. Considerando el tipo de síntomas relacionados con la salud que con más frecuencia se focaliza en las personas y considerando la escala temporal en la que los individuos perciben que pueden ocurrir dichos problemas temidos sobre su salud, se establecen las distinciones principales.
  • El 70% de las personas hipocondríacas presentan imágenes intrusivas de enfermedad o enfermedades que les alarman, factor de semejanza, también, con trastornos como el trastorno obsesivo-compulsivo.

El psicólogo/a ha de hacer un buen diagnóstico diferencial para saber claramente si la persona sufre de hipocondría, de ataques de pánico o de trastorno obsesivo compulsivo, entre otros posibles cuadros de salud mental que puedan presentarse en la persona en el momento de evaluación.

En el recuadro siguiente, puedes ver de forma sencilla y a golpe de vista, las diferencias y similitudes más destacadas entre los síndromes de pánico e hipocondría:

El más potente predictor de las actitudes hipocondríacas, según diversos estudios es el estado de ánimo, con todo, hay un porcentaje importante de personas que tienen actitudes hipocondríacas y no tienen una alteración afectiva significativa.

Los aspectos conductuales de la hipocondría cumplen un papel fundamental en el trastorno y en especial en el mantenimiento del mismo.

Cuando una persona experimenta emociones negativas, cambia su comportamiento y suele hacer menos cosas que favorecen a su salud (descansar suficiente, comer bien, dormir bien, cuidarse, hacer ejercicio…) y en cambio, hace más cosas que producen malestar y que son perjudiciales para la salud (fumar, beber, tomar excitantes…).

Las complejas interacciones entre todos los factores que intervienen en el problema (factores emocionales, cognitivos, conductuales y fisiológicos), requieren pues, una consideración del problema como un todo, una consideración en conjunto, a la hora de solucionar el trastorno.

Como término diagnóstico la hipocondría ya no existe. Antes se usaba en los manuales, hoy día ya no. Ahora se ha sustituido por 2 nuevos síndromes cuyo criterio diferenciador es la presencia e importancia de los síntomas físicos.

  1. El Trastorno por síntomas somáticos (concepto nuevo, cuestionado y controvertido, con poca investigación que lo avale). Son personas muy preocupadas por sus síntomas físicos.
  2. El Trastorno de ansiedad ante la enfermedad (sustituye al concepto hipocondría que todos conocemos desde hace tiempo, con mucha investigación que lo apoya sobre todo, en los últimos años, pero que ahora queda más restringido por el nuevo síndrome llamado como trastorno por síntomas somáticos). Son personas menos preocupadas por sus síntomas físicos o somáticos.

La Ansiedad por la salud, es un término muy aceptado científicamente y recoge bien lo que los profesionales parecen entender respecto al problema que presentan las personas que se quejan continuamente de ciertos síntomas de salud.

Las 3 características destacables del hipocondríaco/a

Es interesante principalmente 3 características del problema hipocondríaco:

  1. La percepción exagerada de peligro en las propias sensaciones corporales. La sensación de peligro.
  2. La creencia en una elevada probabilidad de riesgo ante posibles enfermedades. La sensación de riesgo.
  3. La pobre sensación de control o eficacia para manejar tales amenazas percibidas. La sensación de escaso control sobre sus circunstancias.

Estas características están determinadas por un conjunto de creencias disfuncionales sobre la salud, la enfermedad y el significado de los síntomas, que se han ido consolidando a partir de la historia pasada de la persona.

Las personas hipocondríacas tienen una tendencia permanente a pensar de forma pesimista y sesgada sobre la salud, que se supone que está en relación con ciertos sucesos de su historia, ocurridos a él mismo u a otros. Este es un rasgo muy característico.

Estas creencias disfuncionales específicas sobre la salud se activan a partir de la ocurrencia de ciertos incidentes críticos, básicamente serían, enfermedades graves o muertes de personas próximas. A raíz de lo cual, proliferan de modo automático pensamientos e imágenes amenazantes que contribuyen a incrementar la ansiedad y la aprensión.

A continuación, se muestra un esquema que representa una posible reproducción del inicio de la cadena hipocondríaca.

Cómo se adquiere y mantiene la hipocondría

Para que se entienda bien, vamos a hacer un análisis general del problema hipocondríaco. Solo vamos a incluir en la explicación, los datos con suficiente base empírica procedente de la investigación científica y clínica. Hay otros factores que excluiremos que, aunque tienen cierta validez aparente, no cuentan con tanto respaldo científico como los factores genéticos, la hostilidad, la edad, la existencia de una enfermedad en la persona.

Cómo se origina y se mantiene la hipocondría

Nos fijamos en el historial, en el pasado de la persona y cómo influye en el surgimiento de su hipocondría. Nos fijamos también, en su personalidad, sus habilidades y recursos. Finalmente, nos fijamos en las consecuencias que todo ello deriva en el mantenimiento del problema hipocondríaco.

♣ Los factores antecedentes, según el historial personal.

  • Haber estado en contacto con enfermedades físicas durante la infancia. Haberlas padecido uno mismo o personas próximas y relevantes.
  • Existencia en la familia de actitudes y creencias hipocondríacas.
  • Muerte o amenaza de muerte por una enfermedad grave de personas significativas y duelos posteriores.
  • Detección de signos físicos que puedan interpretarse como anómalos o semejantes a los que ocurren en enfermedades graves. En muchos casos debidos al estrés, estado de ánimo negativo…
  • Aparición masiva de información alarmante sobre enfermedades debido a epidemias, pandemia o de campañas concretas por prevención de enfermedades graves.

Ante ciertos sucesos las personas condicionan sus actitudes, con respuestas viscerales y glandulares ante la salud y la enfermedad que determinarán una sensibilidad especial ante las connotaciones emocionales de las enfermedades, el riesgo de padecer trastornos graves en el futuro, la posibilidad de que se produzcan errores médicos…etc.. También afectará a la forma de manejarse ante estas situaciones.

Los procesos de condicionamiento clásico, aprendizaje observacional o vicario y la mediación verbal, parecen directamente implicados, así como las preocupaciones mórbidas por la salud en la familia. Miembros con actitudes y creencias hipocondríacas.

Aunque no en todos los casos de hipocondría se encuentran estos antecedentes.

El temor por la salud que generan estos antecedentes tanto históricos y lejanos como más próximos y recientes, puede ser transitorio y pasajero en condiciones normales, pero si la persona acumula ya muchos antecedentes históricos y lejanos, puede tender a la estabilidad y mantenimiento de los síntomas hipocondriacos.

♣ El problema hipocondríaco en sí mismo.

Las personas hipocondriacas reaccionan de 3 formas diferentes pero ambas interactúan entre sí. Son tres respuestas normales que tenemos todos los seres humanos ante los estímulos procedentes del exterior o del ambiente y ante los estímulos internos que nos hacen reaccionar de forma hipocondríaca en caso de ser hipocondríacos:

1) Reacciones a nivel cognitivo o mental.

Autoobservación excesiva de las funciones corporales y una especial vigilancia ante sus aspectos potencialmente peligrosos.

Atención selectiva a las zonas más problemáticas y un descuido de las sanas, que serán cada vez más silenciosas para el paciente.

Todo ello determinará una acumulación de información negativa sobre el cuerpo y un conocimiento exagerado y a veces grotesco de las funciones fisiológicas.

2) Reacciones a nivel Emocional-fisiológico o corporal.

Los aspectos emocionales más dignos de mención aquí son:

→La ansiedad por la salud puede dar lugar a una elevación de la actividad fisiológica del sistema nervioso (dolores tensionales y cambios corporales como taquicardias, sudoración, molestias estomacales, de la cabeza, fatiga), interpretables fácilmente como signos de enfermedad.

→Afectivamente, el incremento de la ansiedad conduce a temores cada vez más alarmantes e irracionales ante posibles enfermedades.

→Cambios adicionales en el estado de ánimo como depresión e irritabilidad.

3) Reacciones a nivel conductual-motor.

⊕ Incremento de ciertas conductas:

→ Verbalizaciones centradas preferentemente en temas de enfermedad.

→Número de consultas a médicos, especialistas y el cambio de unos a otros, así como la cantidad de pruebas y análisis clínicos.

→Búsqueda de información relacionada con la enfermedad, a través de amigos, familiares, internet…

→Conductas típicas de personas enfermas como guardar cama, tomarse el pulso, ir a trabajar con medicamentos por si acaso…

→Autoinspecciones repetidas de la zona o función alterada y manipulación corporal.

⊕ Descenso de ciertas conductas:

→Conductas asociadas a la buena salud y actividad como tener alimentación variada, salir de casa, viajar…

→Conductas que implican un compromiso continuado y una responsabilidad social o laboral.

Todos estos factores están interrelacionados y se influyen recíprocamente. No implican una relación prioritaria. Hay personas en las que se priorizarán los cambios cognitivos que influirán en los demás, otras se iniciarán primero con los factores del tipo emocional y  en otros  casos, la cadena de cambios para la persona comenzará en relación con los aspectos conductuales o de comportamientos.

♣ Las consecuencias o factores consecuentes, que mantienen a la hipocondría

Los característicos comportamientos hipocondríacos anteriores pueden consolidarse mediante pautas de reforzamiento conductual.

  • Refuerzos positivos: (atención que se recibe de médicos, familiares, amigos; al hablar de la enfermedad, preguntar acerca de ella o se quedan en cama cómodamente…).
  • Refuerzos negativos: son especialmente importantes por conseguir que disminuya aunque sea parcial y temporalmente el malestar. (consultas a médicos, familiares, amigos; autoinspección y manipulación; toma de medicación; reposo; la reducción de actividades; verbalizaciones de quejas físicas…).

Los refuerzos tanto positivos como negativos hacen que aumente la probabilidad en el futuro de seguir con la hipocondría. Es decir, no ayudan a que se elimine el trastorno sino que lo potencia y cronifica.

Las ideas de enfermedad se van auto-validando y perpetuando cuando:

  • La disminución de temor es muy pasajera.
  • No hay una desaparición completa de los signos físicos
  • No se les encuentra una explicación o un diagnóstico.

Como ocurre en las personas que tienen rituales (estrategias voluntarias, pensamientos, actos que se crean adrede en la mente y que efectivamente reducen transitoriamente la ansiedad o angustia), y como ocurre con ciertos comportamientos (instrumentales) que también realizamos adrede y que nos funcionan para mantener la ilusión al creer que son eficaces (el reposo, la dieta… ). Al final, son pensamientos y acciones que presuponemos que poseen cierto halo tipo mágico. Pero la realidad es que no se puede demostrar su irrelevancia o si han impedido un accidente o un dolor o una desgracia peor. Encima y para empeorar el problema, suele concurrir con la aparición ocasional de enfermedades reales, que surgen ya como confirmación última, de «las sospechas» acumuladas a lo largo de los años por la persona hipocondríaca.

Es cierto que el cansancio y la irritación que los hipocondriacos recalcitrantes producen, hacen que a veces los familiares y amigos les retiren de golpe, toda la atención que le dieron al principio, lo que contribuye a empeorar su ánimo y a generarles más hostilidad. Esa retirada de atención es un castigo negativo para ellos. Les quitas algo que le dabas previamente y que les gustaba.

El mantenimiento de los comportamientos hipocondríacos, hará que vayan perdiendo reforzadores naturales que obtendrían al realizar conductas activas (mayor energía, refuerzo social, autorrefuerzo por sensaciones de autonomía y bienestar), lo que supondrá también, una forma de castigo negativo para los comportamientos normales y saludables.

Sucede asimismo, que algunas personas hipocondriacas tienen comportamientos de evitación. No acuden nunca a hospitales y clínicas, eluden reconocimientos médicos, rehúyen a las personas enfermas…

Igualmente, hay estímulos concretos que se asocian a la enfermedad como: la decrepitud y la muerte, que pueden generar, del mismo modo:

  • Reacciones emocionales.
  • Producir evitación pasiva o escape.
  • Adquirir la capacidad de suscitar pensamientos aprensivos recurrentes.

Un ejemplo real fue el de una paciente muy grave que evitaba ir al aeropuerto porque la sola mención o pensamiento de la  palabra “terminal” le sugería una enfermedad irreparable.

♣ Variables del propio organismo: estilos de personalidad y déficits de  ciertas conductas.

El concurso de todos los factores comentados anteriormente, hace muy posible que la persona sea hipocondríaca, pero deben desde luego, existir ciertos factores de predisposición.

  • La tendencia a experimentar de forma preferente emociones negativas diversas (rasgo de neuroticismo), casi seguro con origen genético.
  • Diversos aspectos sociales y culturales que modelan la expresión emocional ante la enfermedad y la forma de reaccionar ante ella.
  • Una capacidad innata posiblemente elevada para percibir los signos físicos internos que podríamos llamar de forma genérica “amplificación sensorial”, sea cual sea su origen.
  • Ciertos déficits en el repertorio de respuestas o conductas para manejarse ante sucesos desencadenantes de estrés relacionados con la propia historia personal. Falta de habilidades sociales asertivas para reconocer las propias necesidades y en general, falta de habilidades de autogratificación.

En conclusión,

En condiciones normales, las personas especialmente cuando tienen buen ánimo, tienden a infraestimar la probabilidad de que les ocurra algo negativo en el futuro, incluida una enfermedad grave. Son sesgos positivos que se tienen normalmente. Esta negación del propio riesgo, ayuda a vivir mejor y a mantenerse optimista y vital, pero también, puede propiciar conductas peligrosas. Por ejemplo: contraer el sida por tener conductas sexuales de riesgo, no dejar el hábito de fumar por no creer que pueda ocasionar cáncer de pulmón… Las personas en estos casos se autojustifican: “Esto no me va a pasar a mí”, “no voy a tener tan mala suerte”, “total, por una vez…”, “mi abuelo fumaba y vivió hasta los 90 años”, “fulanito no fumaba y murió de cáncer”.

Las personas solemos negar la realidad y no creemos, ni se nos pasa por la cabeza, que nos estemos convirtiendo en serios candidatos a padecer ciertos problemas graves, debido a ese exceso de ánimo positivo. Por tanto, prestamos atención a los aspectos necesarios que nos ayudan a mantener intacta nuestra integridad física y emocional.

En el tema de la hipocondría, hay más datos a favor de una interpretación dimensional, es decir, dentro de una línea contínua, hay concepciones que van desde las más suaves hasta las más extremas. Esta postura es la que prima en lugar de una interpretación categórica de la hipocondría, es decir, se tiene hipocondría crónica o no. Por consiguiente,  podría haber una hipocondría transitoria, en personas con una amenaza seria o grave de enfermedad, una amenaza social de epidemia/pandemia o en personas con trabajos donde la salud pueda estar amenazada por agentes tóxicos, existiendo reales y variados riesgos para la salud.

 

-Bibliografía:

-«La Hipocondria» Avia, M.D.(2017).

-DSM-5.

-Imágenes: Pinterest, Shutterstock, freepik, Istockphoto, Clipart, 123rf, Flaticon, Greatist, Dreamstime.

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