«Ser de tal o cual manera depende de nosotros. Nuestro cuerpo es un jardín y nuestra voluntad, la jardinera».

«El celoso no lo es por un motivo: lo es porque lo es. Son los celos un monstruo engendrado y nacido de sí mismo».

William Shakespeare

Seguimos con el índice, que iniciamos en la parte 1 del artículo. Dejo a continuación el link del artículo completo.

Celos. Recomendaciones para celosos y sus parejas. Parte 1.

Celos. Recomendaciones para celosos y sus parejas. Parte 3.

              Índice

1. Introducción.

2.Sobre los celos.

3.Celos en hombres, celos en mujeres.

                    3.1. Tipos de celos

4.Celos, envidia y respeto.

5.Las pasiones.

6.Algunas recomendaciones para manejar los celos.

                  6.1.Confía en tu relación.

                  6.2.Previene situaciones desfavorables.

                  6.3. Qué hacer si yo soy el celoso.       

                 6.4. Qué hacer si mi pareja es la celosa.  

                 6.5. Refuerza la vida en pareja.

                 6.6. Comprométete en la relación.

7.Conclusión

Respecto a las emociones, las emociones negativas dominantes en el ser humano de nuestro tiempo son:

♣ La ansiedad.

♣ La depresión.

♣ Los celos.

Las emociones negativas van unidas a la mayor incertidumbre, a los cambios rápidos y continuos en todo lo que nos rodea, incluyendo la inestabilidad y menor duración de las relaciones afectivas. Pero todas las emociones tienen su función. A continuación un breve cuadro:

Los celos están influidos y potenciados por la falta de certeza respecto a lo que sucederá en el futuro.

Conocerse bien a uno mismo y conocer bien a los demás es el primer paso. Y aunque pudiera parecer fácil, no lo es.

Los celos producen un gran deterioro en la relación de pareja ya que quiebra dos de los pilares fundamentales de la pareja:

♥ La mutua confianza.

♥ La comunicación sincera. 

Con estos dos pilares claves desquebrajados, la relación de pareja puede acabar, a veces, de forma desgraciadamente trágica. Veamos algunas recomendaciones para manejar bien los celos.

6 Recomendaciones para combatir los celos

1.Confía en tu relación.

Las conductas de las parejas son interdependientes. Lo que hace uno está en función de lo que hace o experimenta el otro.

Lo que a uno le pasa o siente influye en mayor o menor medida en el otro. Por tanto, en la mayoría de los casos, los celos dependen del tipo de relación que se disfruta.

Si hay celos en tu relación revisa qué tipo de relación tienes

Si quieres construir una buena relación:

♣ Hay que conocerse a uno bien a sí mismo.

♣ Hay que conocer bien al otro.

♣ Hay que saber cómo reacciona el otro en las diferentes situaciones.

Estas premisas permiten anticipar crisis, anticipar conflictos y mejorar las reacciones de ambos para afrontar con éxito los problemas de la vida o; al menos, para que no empeoren las situaciones adversas que nos tocan vivir. Tener una buena disposición para resolver problemas y para mejorarlos ayuda indudablemente.

Las relaciones interpersonales se basan en la confianza y en el intercambio de información sincera.

La base y el objetivo de toda relación es afianzar la confianza mutua durante todo el tiempo que se esté con la otra persona. Los celos son una amenaza directa a la confianza porque la duda permanente es intolerable y puede destruir la relación.

Construir una relación de confianza lleva tiempo y esfuerzo

¿Qué ocurre si la confianza impera en la relación?. Si la desconfianza impera en la relación hay que barajar que:

♦ La relación se rompa

♦ La relación se convierta en un infierno para ambos.

Hay que hacer todo lo posible y cada día, para lograr un ambiente de confianza en la pareja:

  • No preocuparse mientras no haya indicios claros y reiterados.
  • No preocuparse mientras la persona no haya expresado el deseo de abandono.
  • No preocuparse mientras la persona no haya expresado el interés por una tercera persona.
  • Lo que no está roto no hay que arreglarlo.
  • Donde no existen problemas no hay que crearlos.
  • No hay que obsesionarse con la idea de que es inevitable que le van a engañar a uno, precisamente la persona que más quiere.

Hay que dialogar con la pareja sobre las personas, las situaciones o los asuntos que pueden suscitar celos para aclararlo todo. No se deben eludir los temas que amenacen la relación.

Confianza quiere decir ser capaz de hablar todo y comentar todo, incluso los asuntos mas delicados.

La infidelidad, por ejemplo, sería un asunto delicado. Los temas importantes ponen al descubierto la fuerza o fragilidad de la relación. En estas conversaciones delicadas y controversiales, se va teniendo la idea de cómo es el comportamiento, los pensamientos, las emociones y las actitudes de la otra persona.

En caso de dudas mejor hablar con respeto, cortesía y afecto. De esta manera se informa uno mejor porque no pone al otro a la defensiva.Al hablar de la infidelidad, puede ser muy difícil para el celoso y puede provocar una enorme tensión ya que aumentan los miedos y refuerza la convicción de que el posible suceso temido ocurra.

Una táctica a emplear podría ser: comentar la infidelidad de alguien cercano o de algún famoso. Esto puede abrir el debate y sentar las bases de actitudes y planteamientos de la pareja. Se puede mostrar como mal ejemplo o darle la dimensión que se quiera siendo un momento para reforzar los vínculos.

2.Previene situaciones desfavorables.

Especialmente importante es conocer bien a la pareja antes de contraer un compromiso definitivo. Si se puede previene:

♠ Antes de tener relaciones que contribuyan a una dependencia afectiva.

♠ Antes de ir a vivir juntos.

♠ Si ya se vive juntos, antes de tener hijos.

♠ Antes de adquirir compromisos legales.

Esta sucesión de pasos racional, suele hacer más profundo el vínculo emocional y vuelve mas difícil el enmendar una situación si todo fuera a mal.

Lo más valioso es saber qué espera el otro de la relación. Tener claro las expectativas tuyas y las del otro respecto a ti.

Hay que tener claro las expectativas de ambos miembros sobre la relación

Es verdad que a menudo no lo sabe ni uno mismo, pues estas expectativas se van revelando poco a poco y pueden cambiar a lo largo del tiempo. El conocimiento mutuo y la reflexión, suele normalmente rebajar las aspiraciones. Ya que las solemos tener demasiado altas o irreales.

Lo sensato es conocer al amante en diferentes situaciones favorables y desfavorables, lo que normalmente requiere tiempo.

Hay que observar, estudiar y analizar bien las aspiraciones, los intereses y los conflictos que afectan a la otra persona y a sus allegados, por ejemplo, si sufren o pueden sufrir presiones externas de forma importante.

Saber su proyecto de vida, sus deseos, sus necesidades. Si sus expectativas respecto a quienes le rodean se ajustan más o menos a la realidad. Si hay coherencia entre lo que dice, piensa y hace.

Muy importante es saber si es una persona flexible, capaz de adaptar metas y deseos a sus circunstancias objetivas

Valorar su educación y el medio en el que se ha formado, de lo que se puede tener noticia directamente o a través de personas que le/la conocen hace tiempo.Tener presente a quién pide consejo y opinión y si lo hace en temas relevantes.

Entérate quiénes han sido las personas que han influido en su vida, quiénes considera sus modelos y a quién le gustaría imitar.

Digamos que hay que hacer una exhaustiva exploración de la pareja antes de meterse de lleno en una relación

Conocer sus opiniones y actitudes hacia temas importantes en una relación de pareja también te ayudarán:

Tipos de opiniones y actitudes hacia otras personas: parientes, amigos, compañeros de trabajo, antiguos novios.

El pasado de la persona: ambiente, amigos, familia.

Compartir diferentes experiencias comunes: viajes de trabajo o placer, comprobar cómo se comporta…

Observar y preguntar a menudo cómo se siente, especialmente en situaciones incómodas o adversas.

Explorar cómo son sus reacciones antes las críticas hacia su persona y acciones.

Hablar mucho y de muchas cosas variadas, sobre todo.

Así es más difícil que esconda algún aspecto de su forma de ser o de su comportamiento que pueda traer problemas de celos o de otro tipo de abusos hacia tu persona en el presente y en el futuro. Hay personalidades especiales que saben y pueden esconder a la perfección su pasado, sus opiniones y sus reacciones con afán maquiavélico e interesado.

Si no hay manera que conozcas a una pareja adecuada para ti, en el contexto en el que te encuentras en este momento, plantéate que muchas veces, estamos atados a la inercia que nos impide ir a otras ciudades, países, cambiar de profesión, donde cambiando las circunstancias podríamos conocer gente interesante y/o atractiva apropiada para nosotros.

Tampoco hay que dejarse llevar por la pasión y el exceso de confianza. Son malos consejeros ya que empujan a muchas personas, muy alegremente, a comprometerse en relaciones poco saludables, de las que tarde o temprano acaban arrepintiéndose de por vida.

Las fases de cortejo y seducción, demasiado rápidas hoy día, se caracterizan por ofrecer la mejor versión de la persona y ocultar todo tipo de información que pueda perjudicar la candidatura.

Se producen, además, los procesos de idealización del otro que acompañan al cortejo y a la pasión, con lo que, asimismo, mucha de la información no ocultada y valiosa se filtra y descuenta. Por tanto, hay que ponerla en cuarentena para irla verificando poco a poco.

El candidato o pretendiente ideal

Según la literatura especializada al respecto, el mejor candidato para una relación de pareja tendría que ser:

♥  No excesivamente reservado/a.

Con una buena personalidad. Desde luego, a toda costa, hay que evitar la triada oscura: psicópatas, maquiavélicos y narcisistas. Ojo porque este tipo de personalidades suelen presentarse y ser vistos por todo el mundo como personas encantadoras, simpáticas, serviciales y altamente competentes. Esto es así hasta que establecen el vínculo que ellos quieren establecer para acceder a ti y a lo que les interesa de ti, sean bienes o favores de diversa índole.

Evitar personas con trastornos mentales determinados y/o graves que por el tipo de enfermedad, pueden y suelen ser muy tóxicos y no puedan/quieran seguir los tratamientos adecuadamente.

Evitar personas que debido a enfermedades mentales no tratadas o desconocidas para ellos y/o caracteres indomables sean excesivamente impulsivas o agresivas.

Evitar personas excesivamente suspicaces, con reacciones airadas o exageradas ante el mínimo contratiempo o ante una opinión contraria. Esos rasgos se acentuarán con el tiempo y más, en las situaciones desfavorables por las que irremediablemente todo el mundo pasa en su vida.

En definitiva, hay que conocer muy bien a la persona con la que vas a compartir vida, cama y bienes.

No se trata de volver a los dilatados y mojigatos noviazgos de antaño pero tampoco es recomendable irte a vivir con alguien a los dos días de conocerle por mucha conexión y pasión que sientas; y, menos de inmediato, tener hijos, por muy mayor que seas para ello.

Es muy importante hacer un buen testeo, de con quien se va a compartir y disfrutar lo más importante y valioso que tenemos: uno mismo.

Aún cuando hayamos hecho un buen testeo, hay que decir que desafortunadamente, los celos patológicos son muy difíciles de detectar en la primera fase de la relación. Confundiéndose fácilmente las conductas de retención y control con el interés atento, el gran amor y  la increíble y desatadora pasión propias del enamoramiento.

No confundas las conductas de retención y control con interés, amor y pasión

Pero afortunadamente, hay señales rojas de alarma que llevan a tomarse el tema muy en serio y plantear definitivamente la ruptura.

Se trata de evitar que este tipo de señales, no se nos pasen de largo y las detectemos demasiado tarde, porque hay que poner remedio cuanto antes. Es mucho más fácil romper una relación cuando aún no está demasiado establecida.

¿Puedo cambiar al otro?

En las fases iniciales del amor apasionado te da la impresión que sí, puesto que cualquier buen pretendiente aparenta alta manejabilidad para poder conseguir rápidamente sus objetivos. Es ciertamente confuso de percibir, pero en cuanto a cambiar el otro, nada más lejos de la realidad.

El amor apasionado más pronto que tarde, deja paso al amor sereno, en el que el ansia de hacer feliz a toda cosa al ser amado se atenúa claramente.

No se puede cambiar todo el tiempo al otro ni en todo. Si puedes abrigar la esperanza de mejorar los modos o el carácter del amado, en gran parte, o en temas severos que amenacen la relación, pero no se puede cambiar al otro en todo y uno puede llevarse una gran desilusión y decepción.

La capacidad para moldear al otro es muy limitada y a veces, contraproducente.

Si el otro quiere y pone de su parte, se puede intentar  determinados acuerdos para que haya una mejora. Y dar una oportunidad. Pero no vale todo ni todo va a ser igual de eficaz.

3. Yo soy el celoso, ¿qué hago?

El primer paso es concienciarse que la actitud y el comportamiento de uno perjudica a corto y a largo plazo, a la persona que más quieres.

Con los celos se hacen daños probablemente irreversibles, en muchas ocasiones.

El celoso no controla parte de su comportamiento porque está sometido intermitentemente, a una intensa emoción negativa que no solo no le deja razonar bien en su vida sentimental, sino que tampoco les deja vivir ni a él ni a su amante compañera/o.

Es imprescindible en el celoso:

Que recupere el control de su comportamiento.

Que conozca sus necesidades, sentimientos y sus actos.

Que intente satisfacer sus necesidades buscando otras fuentes de satisfacción.

Que regule sus sentimientos y actos.

Los celos pueden ser muy intensos e ir acompañados de una enorme angustia.

Va muy bien para los celosos:

Hablar con otras personas de mucha confianza.

Compartir las penas con los amigos adecuados, no con otros que estén peor que tú o tan alejados que no empaticen.

No ocultar sucesos por vergüenza o sentimientos de poca valía.

Saber a quién se cuentan las cosas para recibir alivio gratificante y que no te culpabilicen de tus actos.

El bienestar y la felicidad en esta vida, depende básica y esencialmente de uno mismo y de cómo se siente y sabe satisfacer sus necesidades de forma adecuada. La pareja es un elemento importantísimo, pero no el único y no siempre el principal.

No esperes todo de otra persona, nadie puede darlo todo, ni siquiera tus progenitores. Nadie es tan poderoso ni actúa tan perfectamente.

Por ello es de sabios no esperarlo todo del compañero sentimental. Se impone, por tanto, tener otras fuentes de satisfacción: aficiones, trabajo, familia, amigos, deportes, asociaciones…

El celoso puede dedicar todo el tiempo malgastado, en ideas y conductas relacionadas con los celos, a aficiones varias y actividades placenteras asequibles.

No se puede asentar la vida en pareja sobre el deseo, infundado, estéril y falso de que se debe recibir todo de la otra persona.  Por supuesto, siempre se espera algo o mucho del otro, pero volcarse con la persona amada es la expresión del cariño y da más satisfacciones, que esperar pasivamente recibirlo todo. Se incluye dar todo lo bueno, lo que implica también dar confianza al otro.

En el amor auténtico es más importante dar y focalizar en ello, que recibir

Apelando a la reciprocidad debida en la pareja, no se debe desconfiar de quien confía en uno.

Una persona ama y quiere a otra porque sí, porque le nace y es libre de hacerlo.

Nadie en su sano juicio lleva una contabilidad o balance de favores y agravios relativos a las relaciones con la pareja, familia, o amigos íntimos.

Siempre se espera algo del otro y siempre se desea dar algo. Pero lo mejor es no chantajear emocionalmente y, si decir o dejar claro qué es lo que se desea y espera del otro; y en especial qué es lo que a uno le hace feliz.

Con la debida moderación uno tiene que apreciarse, valorarse y quererse para que te quieran los demás.

La vida común exige respeto al otro. El respeto es básico.

Esto incluye un espacio privado o íntimo, que el ser querido compartirá o no con quién desee. Aquí están nuestros recuerdos y pensamientos más íntimos. También, necesitamos momentos y lugares de soledad para reflexionar y dejar pasar el tiempo. Son tiempos y espacios de cada uno, llenos de intimidad que oxigenan nuestro ser y dan fuerza para salir adelante con mas energía.

Si uno no dispone de tiempo, espacio, aficiones, incluyendo amistades propias; no es libre y no tiene idea de su valor personal, perdiendo parte de lo bueno que tiene la vida.

Lo mismo decir de la forma de expresarse, de peinarse o de vestirse. Es una cuestión personal.

Si uno no tiene amistades, por el motivo que fuere, el otro miembro de la pareja tiene derecho a tenerlas. Si uno renuncia a ellas el otro miembro no debe esperar que el otro renuncie.

No se debe estrechar el lazo y asfixiar a la persona amada, pero sí hay que hablar y dejar claro los límites de los espacios íntimos, privados o intolerables. Los espacios íntimos se protegen y respetan.

Si a uno le asaltan las dudas sobre los pensamientos o acciones del otro, lo primero es calmarse y después hablar sobre ello.

En el fragor de la discusión hay que frenar la escalada de violencia, y saber enfriar los ánimos. Evitar a toda costa insultos, amenazas, romper cosas queridas por el otro, por hacer daño, así como cualquier tipo de agresión, desde luego.

Las consecuencias de no frenar a tiempo pueden ser más graves que el incidente en sí, que las originó y pueden dejar secuelas durante años.

Lo fundamental es no aumentar la tensión y recuperar la serenidad. Hay muchas estrategias psicológicas para ello. Se aprende.

¿Qué hacer cuando las emociones nos secuestran?

Hay que auto-observarse cuando haya situaciones difíciles de manejar. En el momento que uno se da cuenta de que está secuestrado por sus emociones debe:

Dejar de pensar en lo malo que puede o no suceder, para poder liberarse y recuperar el control de sus pensamientos y actos.

Sustituir los malos pensamientos por otros alternativos como: buenos recuerdos de momentos felices, la anticipación de cosas futuras que vendrán si se gestionan bien las cosas.

Detener las conductas de vigilancia y control que tanto tiempo hacen perder y tanto daño causa.

Prestar más la atención en la calidad de la relación y en la relación a lo largo del tiempo que a pensamientos y sentimientos aislados negativos en concreto.

Vivir más en el presente de la vida real de la pareja, no en las fantasías y pensamientos destructivos de lo que puede ser o sería.

Focalizar en la gestión cotidiana del tiempo y esfuerzo en vivir para disfrutar con la pareja en diversos contextos y situaciones.

Focalizar en el trabajo, en su excelencia.

Focalizar en otros contactos sociales placenteros.

No vivimos tanta vida como para perderla concentrando las energías en ideas, sentimientos y pensamientos destructivos. La vida se pasa rápido, es corta y tenemos la obligación de pasarla lo más placenteramente posible.

Hay que superar el afán de posesión. Ni la pareja ni sus pensamientos, pertenecen a nadie. El ser querido es una persona libre con todos sus derechos; y por eso, se le ha elegido. El que a uno le quieran es una decisión voluntaria, no forzada. Esa es la libertad del amor y también, su grandeza.

Bibliografía:

-«Celos en pareja». Echeburúa, E. y Fernandez-Montalvo, J. (2010).

-Revista Psicoterapia y Psicodrama. Vol. 1, no 1. (2012).

-“Celos. Claves para comprenderlos y superarlos”. Martinez, J.M. (2018).

-“Cómo potenciar las emociones positivas y afrontar las negativas”. Maganto, C. (2010).

Imágenes:

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