«No hay verdadero amor donde hay alguna sospecha».

F. de Quevedo

Terminamos aquí con el índice, ya iniciado en las anteriores partes de este artículo. Te dejo a continuación, los links de las partes previas.

Celos. Recomendaciones para celosos y sus parejas. Parte 1.

Celos. Recomendaciones para celosos y sus parejas. Parte 2.

                     Índice

1. Introducción.

2.Sobre los celos.

3.Celos en hombres, celos en mujeres.

                    3.1. Tipos de celos

4.Celos, envidia y respeto.

5.Las pasiones.

6.Algunas recomendaciones para manejar los celos.

                  6.1.Confía en tu relación.

                  6.2.Previene situaciones desfavorables.

                  6.3. Qué hacer si yo soy el celoso.       

                 6.4. Qué hacer si mi pareja es la celosa.  

                 6.5. Refuerza la vida en pareja.

                 6.6. Comprométete en la relación.

7.Conclusión

Las relaciones sentimentales traen consigo grandes satisfacciones y grandes decepciones. Los ingredientes son infalibles:

♣  Afecto y placer intensos.

♣  Grandes expectativas.

♣  Mucho esfuerzo invertido.

Como consecuencia de estos ingredientes, cualquier relación puede ser fuente de grandes satisfacciones, pero también de grandes decepciones y frustraciones.

La vida no le debe a uno nada y generalmente, esperamos demasiado de ella. Nuestra existencia depende de un hilo, un hilo muy fino, que se puede cortar en cualquier momento, por cualquier circunstancia, y esa es una realidad de la que hay que ser conscientes, aunque sin dramas.

En las relaciones de pareja, pasa igual que en la vida. Se espera mucho del otro, tenemos muchas expectativas y cuando no se cumplen, por diversas razones, muchas veces, la forma que tenemos de afrontar la dolorosa situación es con ciertos mecanismos de defensa, no siempre adecuados ni acertados, tales como:

El Auto-engaño. A pesar de ver la realidad de los hechos, le damos la vuelta para no sufrir y nos engañamos a nosotros mismos convenciéndonos de una realidad que no existe.

No querer aceptar que nuestros deseos y expectativas no siempre se pueden satisfacer cuando uno quiere y en la medida en la que a uno le va bien.

Culpar al otro. Para muchas personas, cuando las cosas no salen como ellos quieren, entonces la culpa es de el otro. Es fácil transferir la responsabilidad de tu decepción a la pareja. Y además, lo que sucede es que cuando al otro lo sentenciamos de culpable, entonces la consecuencia de esa atribución alterada, es que ha de pagar por ello. Lo mas rápido para castigar o ejercer de castigador es la palabra y la obra. Castigar con las palabras y castigar con los comportamientos.

Los celos constituyen una de las grandes pasiones Celos. Recomendaciones para celosos y sus parejas. Parte 1.que se anclan en lo más profundo del ser humano. Hay que tener cuidado con las pasiones porque están a un pasito de las patologías. Ser pasional, a pesar de la buena prensa que tiene, no parece ser una virtud muy recomendable, sobre todo en ciertas cuestiones.

4.Mi pareja es celosa, ¿Qué hago?

Lo primero a hacer es tomar consciencia, ubicarse bien en la realidad mas racional de los hechos:

♥ Con quién se está.

♥ Dónde se encuentra uno en la relación.

♥ Cuál es la gravedad de la situación.

♥ El nivel de tolerancia que se tiene o las líneas rojas que no se deben traspasar y se han traspasado.

♥ Si yo estoy ya sobrepasado/a y sólo/a ya veo que no puedo afrontar la situación.

Todas estas premisas hay que hablarlas y aclararlas con la pareja. Si el diálogo y la reflexión no consiguen atenuar las cosas o cambiarlas. Se deben valorar los costes personales, profesionales o de otro tipo que ocasionan las exigencias de la pareja y negarse a ellas decididamente, si no se consideran apropiadas.

Hay que centrarse en las ventajas derivadas de superar la situación de malestar y sufrimiento, antes de recurrir a la coacción o al chantaje emocional.

Recuerde que el celoso es una persona con miedo, que se siente amenazada y en ocasiones está herido/a.

El celoso/a es una persona excesivamente sensible hacia todo lo que remotamente se puede interpretar como una amenaza a la relación. Hay que crear, con este tipo de personas celosas, un ambiente de tranquilidad, que le dé seguridad y confianza; hablando y aclarando los temas y sucesos cuando sea razonable o necesario.

Manifieste siempre sus sentimientos al preguntarle cómo se encuentra. De forma cortés, cercana respetuosa, pero firme.

Una Estrategia:  poner ejemplos de personas conocidas y del sufrimiento que debe pasar la pareja para demostrar lo infundado y excesivo de ciertas conductas. Una táctica reiterada de este estilo, sin agobiar ni cansar y variando a los protagonistas y las conductas de los ejemplos, puede ser eficaz en muchos casos. ¿Has visto lo celoso que es Pepe? No la deja ir sola al supermercado porque hay unos cajeros muy jóvenes guapos y charlatanes y siempre la acompaña. ¿Cómo puede ser así Pepe en estos tiempos?

El celoso anticipa y padece un dolor psicológico que puede ser más o menos intenso. En algunos casos puede llegar a ser equiparable o superar al dolor físico mas atroz. Como persona herida se defiende y puede atacar.

Por tanto, y en tanto que el celoso es persona herida, el trato hacia la persona celosa ha de ser:

 ⇒  Cuidadoso, en primer lugar, dirigido a atenuar sus males.

 ⇒  Cuidadoso, en segundo lugar, dirigido a que no se cause daño a sí mismo.

 ⇒  Cuidadoso, en tercer lugar, dirigido a que no causa daño a nada ni a nadie.

Aunque este trato tan cuidadoso, no quiere decir que sus ideas y sus comportamientos se acepten como tales.

A la persona celosa, se le debe decir claramente, con respeto y de forma afectuosa, cuales son sus ideas, actitudes y actos inaceptables y por qué se piensa que es así.

Uno debe vivir su propia vida y no la de otro.

En una pareja, se trata de convivir, es decir, de vivir con otra persona recorriendo juntos el camino de la vida.  No se trata de someterse a sus manías y exigencias  

Todos tenemos derecho tanto a nuestro espacio íntimo en el día a día, como a intentar llevar adelante nuestro proyecto de vida personal en todos los ámbitos que podamos. No vamos a hacernos responsables del proyecto individual de otro.

No hay que ceder ante el celoso, ni siquiera en comportamientos aparentemente sencillos y sin importancia

Si cedemos ante comportamientos aparentemente banales se refuerza la conducta controladora y se le da pie a que exija cada vez más.

El objetivo es que el celoso debe sentirse seguro. La víctima de los celos debe mostrar lo bien que está la relación, sin dar explicaciones de todo lo que se hace.

¿Se debe mentir al celoso?

Mentirosos. No me mientas más. Parte I

Mentirosos. No me mientas más. Parte II

Puede existir la duda por cautela de si es conveniente en un momento dado, no decir algo que pueda alarmar o suscitar una avalancha de preguntas o de pesquisas más o menos sutiles. Se miente o se oculta la información, en este caso, para no generar desconfianza, para no empeorar la relación, para no generar problemas. También, para ahorrar explicaciones y no tener que,  generar excusas, tras excusas y acabar desgastado/a. Esto solo debe hacerse de forma ocasional, para evitar un ambiente de crispación exagerado que perturbe los quehaceres diarios. El otro, ha de tener un respiro en según los momentos.

Hablar no es una fórmula mágica sobre todo si no lo hacemos adecuadamente

Aunque hablar las cosas es la mejor manera de abordarlas, tampoco es una fórmula mágica y en según en que momento, no soluciona nada, sobre todo en estados de gran agitación.

Una táctica: recurrir a los propios argumentos del celoso: “¿Si tanto me quieres por qué no confías en mí?”.

Si sale a la luz una situación que pueda ser objeto de sospechas o discusión conviene aclararla en todos sus extremos.

No es conveniente dar celos intencionadamente, ni reprochar. No hay que “picar” al celoso. Hay que hacer lo posible para ganar y generar la confianza.

Hay que evitar el reproche continuo de que la relación va mal por culpa de los celos.

Hay que hacer ver a la persona que se la quiere porque posee valores, virtudes y principios y recordar los momentos que pasan de conexión increíble de pareja.

Hay que centrarse en los momentos buenos de pareja que se pasan juntos y en los proyectos de futuro.

Hay que hacer esta labor de generar confianza todos los días y a lo largo del tiempo.

Celos manipuladores y delirios por celos

Mas graves son los celos manipuladores y delirios de celos.  Aquí hay que buscar rápidamente ayuda profesional para ver si se pone fin a la relación en las mejores condiciones posibles. Es importante calibrar las reacciones e intentar anticipar cuando puede haber un peligro.

Algunas señales de alarma:

Θ Expresiones que revelan preocupación excesiva causada por indicios sin base o por el interés que se pudiera albergar hacia otras personas. Tipo: “Te quiero solo para mí”.

Θ Preguntas insistentes acerca de personas con las que se habla. Tipo: “¿Quienes son esos amigos?”, “¿De qué los conoces”?.

Θ Pedir detalles de la conversación: “¿De qué habéis hablado?”, “¿De qué tienes tú que hablar con ella?”.

Θ Desconfianza continua: Preguntas reiteradas sobre idas y venidas. Poniendo en duda sistemáticamente las respuestas.

Θ Inseguridad excesiva. Susceptibilidad, no acepta sugerencias ni críticas constructivas.

Θ Exceso de críticas: Todo le parece mal. Da consejos acerca de cómo vestirse, maquillarse y se enfada si no le hace caso.

Θ Control y supervisión de horarios, actividades o desplazamientos.

Θ Expresiones que busca minusvalorar o humillar del tipo: ”Eres una ingenua, confías demasiado en otros”. Deja mal a la pareja delante de conocidos , amigos, familiares o compañeros.

Θ Limitación de actividades sociales, en especial de contactos con familia y amigos. “No me gusta que salgas solas con tus amigas”. Conductas de retención con amenazas y coacciones.

Θ Escenas de celos.

Θ Irritabilidad y reacciones agresivas. Hace comentarios desfavorables que van creciendo en agresividad y frecuencia, dirigidos a múltiples facetas de la víctima, desde su comportamiento general o particular hasta el aspecto físico. También ataca, rebaja y denigra a cualquier posible rival.

Estos comportamientos pueden manifestarse con diferentes grados de intromisión en la vida privada. Puede variar desde una pregunta con aire indiferente, como quien no quiere la cosa, hasta un interrogatorio duro, en tono despectivo o amenazante.

A destacar de entre las señales de alarma, la pauta continuada de los celos posesivos y manipuladores: intentar limitar la vida y las opciones de su pareja de forma sutil o abierta.

En los celos manipuladores o en los celos con delirios,  la persona amada ha de hacer lo que el celoso dice, y el no hacerlo va acompañado de amenaza, coacción o agresión.

Si se sospecha que pudiera haber agresión en un momento dado, ten en cuenta lo siguiente en tu relación de pareja:

1. Conócelo bien. Haga tareas de inteligencia con discreción. Parejas anteriores y motivos de rupturas. Hábitos y aficiones. Entorno y familia.

2. Se prudente en tus comentarios. Sepa bien que lo que puede desencadenar escenas o ataques.

3. Detecta las señales de peligro. ¿Cuáles son sus antecedentes? Qué hizo, cuándo, a quién (antiguas novias)

4. Anticípate. Prepárese para el peor escenario. Como defenderse. Cómo pedir ayuda y como huir. Tenga a mano el teléfono cargado.

5. Saber cómo se comporta bajo los efectos del alcohol y otras sustancias. Muy importante. El alcohol contribuye y desencadena la agresión.

6. La separación aumenta el peligro de agresión física. El peligro es mayor tras la separación. No baje la guardia y tome las medidas de protección suficientes.

Ante la amenaza de agresión o ante la agresión real, por leve que sea, se debe cortar de inmediato con la pareja

Ante la agresión verbal, en forma de insultos o amenazas, debe atajarse de inmediato y se debe reclamar respeto

Si la agresión verbal, no se detiene y, se repite, es el aviso de una futura agresión física o de un trato denigrante que no se debe consentir

5.Refuerza tu vida en pareja.

La convivencia tiene que ser fuente de bienestar, no de malestar. Pero es inevitable que haya problemas y contratiempos, ya que éstos también forman parte esencial de la vida. Junto a los momentos de placer, intimidad, consuelo, paz y satisfacción; hay ocasiones de conflicto, frustración, decepción, dolor y renuncias. La vida en pareja no es el paraíso, hay momentos malos y hay que aceptarlos.

Se necesita esfuerzo y dedicación para superar los malos momentos y aprender de ellos, en vez de lamentarse. Lamentarse es inútil porque las situaciones indeseables de la vida son inevitables.

La vida de pareja, el matrimonio, se hace y se construye (y se destruye) todos los días. No sigue las leyes de la inercia (abandonar a su curso), y quien no le presta suficiente atención corre el riesgo de perder la relación. A esto se añaden los incidentes de la vida, como errores, contratiempos, alegrías y desgracias, que repercuten en ella. Hay que asumir que no es fácil. Aún así, el bienestar que deriva de la vida en común, está en principio al alcance de la mano de los que se quieren.

Todas las personas tienen derecho a la felicidad. Pero la felicidad de una persona no puede basarse en la infelicidad o en la desgracia de otra.

El amor nace libremente, no por obligación. Hay que cuidarlo y alimentarlo para que crezca y no se marchite.

El amor de pareja, necesita atención y calor, no opresión. El amor es darse a otra persona no atarse a ella.

Puede asegurarse, que no se conocen bien las dimensiones del amor hasta que no se pone a prueba a través de contingencias presentes en la vida de todas las personas: crisis, peleas, separación, distanciamiento.  Entre estas circunstancias también, hay que incluir los buenos momentos, pues indican el grado de egoísmo o generosidad del ser querido.

La relación de pareja exige reciprocidad pero ten en cuenta, que jamás será perfecta.

Nunca se tendrá la garantía absoluta de que la otra persona seguirá con nosotros para siempre. La vida es incertidumbre.

El amor y la convivencia, como todo, es una cuestión de riesgo. No se trata sólo de la unión, el deseo, las aspiraciones, planes y proyectos de uno (por muy buenos que sean) sino de dos.

Lo habitual en las parejas es cierto desequilibrio que se compensa en diferentes ámbitos y hace fácil seguir juntos. No hay igualdad, sino coincidencias y disparidades, tensión y alivio, enfrentamiento y reconciliación.

Que no te engañen, no existe una relación amorosa libre de conflictos, éstos serán de mayor o menor intensidad y más fácilmente superables o insuperables. Depende del trabajo y buena voluntad que invirtamos en la relación.  Placer, y dolor viajan juntos.

El afecto, el sexo, el trabajo en común de la convivencia, a menudo la ilusión y el esfuerzo puesto en criar a los hijos o en sacar adelante un pequeño o gran proyecto en común son los que permiten afrontarlos con éxito y seguir adelante.

Dejando aparte los buenos momentos que los suele haber, amor y vida en común traen consigo sus buenas dosis de frustración, insatisfacción, desengaño, desánimo, incomodidad e incomprensión.

El amor es un camino de rosas y espinas en el que hay que esforzarse continuamente en apoyarse, consolarse y curarse las heridas el uno al otro y  a la vez, disfrutar de los buenos momentos.

¿Qué es triunfar en el amor?

Triunfar en el amor es que los buenos momentos superen a los malos, sea en cantidad o en calidad. Lo que importa es el balance de todo lo vivido y de las ilusiones que quedan por vivir. En último extremo, la felicidad y el bienestar dependen de cada uno no de la persona querida.

Amar y ser amado ayuda a ser feliz, pero no es la llave de la felicidad

El amor de otra persona no es necesario para ser dichoso en la vida. Es uno mismo el responsable de su destino y de su felicidad. No se debe transferir esa responsabilidad a otro por muy cerca que esté de nosotros y por muy amoroso que sea.

Ocurre algo parecido con la salud. La salud es nuestra, intransferible y no podemos dar salud al cónyuge o a la hija enferma ni recibir la salud de otro. Cuando nos toca enfermar a nosotros, enfermamos y punto. Sí podemos contribuir a prevenir dolencias, cuidar al enfermo, preocuparnos por su estado, brindarle compañía y atenciones. Sin duda, podemos ser de gran ayuda, pero casi nunca somos el elemento fundamental.

No hay que confiar en que amar mucho a otra persona o ser amado mucho por ella sea el fundamento, la esencia o la condición sine qua non de la felicidad

El amor nace de la seguridad en uno mismo, en su rumbo vital y en tus sentimientos. Viene del interior, no de fuera. No hay que tener miedo, nadie puede arrebatarle a uno lo mejor de sí mismo.

La intensidad de amor obedece en buena medida a un poderoso impulso biológico que ha permitido a la especie humana reproducirse y sobrevivir. Es un poder inmenso que empuja a actuar, para bien y a veces para mal. El afecto es en teoría ilimitado. Hay que querer el bien para los demás, en especial para la persona amada. El amor es más importante que el vínculo, al que en casi todas las ocasiones precede con mayor o menor intensidad. Buscamos unirnos y nos unimos a quien nos gusta mucho y a quién queremos. Siempre es más importante el amor que uno da que el que recibe. Es un sentimiento anterior y frecuentemente posterior al vínculo, al que a menudo sobrevive. Persiste como lo hacen muchos celos después de rota la relación. Cuando llega la ruptura, la separación o la desaparición física de la persona amada, el amor persiste durante un tiempo, a veces toda una vida.

Una buena relación afectiva posee importante repercusiones, tanto en lo que respecta al bienestar físico o como al psicológico. Por el contrario, las malas relaciones sentimentales y las rupturas son factores de riesgo de depresión y de otros trastornos psicológicos.

Los problemas afectivos impiden que uno se concentre en el trabajo y que las cosas salgan bien. La vida afectiva positiva ayuda en todo lo que se haga en otros ámbitos. Desempeñar mejor las tareas laborales y disfrutar de la relaciones sociales adecuadas. Vale la pena el esfuerzo en mejorar la calidad de la relación.

Relación entre una buena relación amorosa y la aparición de los celos

La existencia de una buena relación amorosa, hace que los celos:

Sean menos intensos.

Sea menos probable que aparezcan.

Si aparecen, se espera que resistan mejor sus episodios y consecuencias.

Una buena medida a tomar es crear y mantener la confianza en tu relación. Eso permitirá como poco, hablar y tratar mejor los temas, tener cosas en común, vivir experiencias juntos, cuanto más placenteras mejor. Además de, disfrutar del sexo, de los viajes, de comentar el día a día; y, ayudarse y apoyarse en los momentos difíciles. Son muchas las cosas que nadie realiza del todo, pero hay otras muchas que pueden ayudar a todo el mundo a enfrentarse a las crisis y a superarlas.

6.Comprométete con tu relación de pareja.

Los especialistas hablan del grado de implicación y compromiso en la relación como uno de los factores más importantes en la continuidad y en las satisfacciones que se obtienen de la vida en común.

Cuanto más se invierte en la relación por ejemplo, a través de:

Esfuerzo en pasar tiempo juntos.

Atender a las necesidades del otro.

 Etc.

El invertir en la relación de las diversas formas posibles conlleva a la tendencia a permanecer más tiempo o para siempre en dicha relación.

Una medida de esta inversión en la pareja es el grado en el que la implicación es percibida por el otro. No se trata de recordarle continua o periódicamente todo lo que se ha hecho o se está haciendo pro él/ella, sino que se note, que se vea, esa implicación o compromiso. Pero sin angustias y sin llevar cuentas.

Si el compromiso está ausente o si no hay señales de él, puede que no haya ninguna razón para mantener esa relación

Todos tenemos expectativas e ideales respecto a los beneficios, de todo tipo, que la otra persona y nuestra relación con ella, nos puede aportar. Unos son más racionales, realistas y justificados que otros. La lista puede ser interminable: afectos, sexo, compañía, intimidad, apoyo, recursos económicos, estatus. Y de todo ello, lo mas importante es recibir del otro afecto positivo, amor y consideración.

Algunos de estos bienes y prebendas pueden obtenerse de forma directa e inmediata, y casi todos necesitan para materializarse el compromiso de los dos en la relación. Si estas aspiraciones y deseos no se cumplen en mayor o menor medida a lo largo del tiempo, la relación se puede resentirse gravemente.

El ser querido tiene que percibir, que al menos hay en uno, un cierto afán por conocer e interesarse por sus anhelos y expectativas; y también, debe sentir, que se contribuye a que si no en todas las cosas, al menos muchas de ellas se cumple.

Por su parte, uno debe percibir que el otro trabaja, para que también se alcance en la medida que sea, las aspiraciones y los deseos propios.

A veces, y como ocurre con los celos, su carácter desmesurado, poco realista o irracional hace imposible que se consigan las expectativas esperadas. Cuando estas expectativas no se satisfacen, lo hacen en muy poca medida o aparecen barreras para que así sea, surgen el enfado y la ira.

Quien siente que ha puesto más esfuerzo en la relación suele ser más sensible a las amenazas del tipo que sean. Si ve que pone más que el otro, puede sospechar que el otro no lo quiere.

¿Cómo pienso y veo que es él/ella ahora y cómo quisiera que fuese?

Un aspecto que hay que considerar en el grado de compromiso que existe con la relación es en qué medida se comparte la visión de cómo es y cómo debe ser la pareja. Esto se puede materializar en la respuesta a la siguientes preguntas:

1-¿Sabe cuál es la visión del otro de cómo es, cómo le gustaría o cómo piensa que debería ser la relación de pareja?

2-¿En qué medida se implica en las necesidades del otro?. Si las conoce, si las dice, si se hace algo en relación con ellas. Si el otro lo percibe, si se es sincero respecto a esas necesidades.

3-¿Qué grado de compromiso se tiene con la relación?. ¿Cómo se le muestra al otro?.

Por ejemplo:

  • A través de planes o proyectos comunes o de asignación de recursos de todo tipo (interés que se pone, tiempo, medios económicos, esfuerzo, sacrificio..) a las tareas o funciones que realizan para conseguirlos.
  • ¿Cómo percibe el otro ese compromiso? Se entera o no, si es manifiesto o se da por sentado, si resiste la comparación con los usos y costumbres del entorno.
  • ¿Son evidentes y manifiestas las conductas dirigidas a hacer feliz al otro, o a que se cumplan sus expectativas o aspiraciones?

Son preguntas que deberían hacerse los dos miembros de la relación de pareja, de vez en cuando, así como hablar abiertamente sobre estos temas.

Hay compromiso y satisfacción sólo si se conocen los deseos y aspiraciones del otro y se trabaja en la medida que se pueda, por alcanzarlos.

En los momentos de adversidad y sufrimiento deben hacerse patente la cercanía y el apoyo de la pareja. Si se ve y se nota este afán, se refuerza el amor, pero si no es así puede nacer la ira a la mínima oportunidad.

Desde luego la relación es un toma y daca en el que la correspondencia entre ambos dista de ser cien por cien.

La conducta de uno puede o no encajar del todo o en parte, con los deseos, las necesidades  y las expectativas del otro.

Todas las parejas no son iguales y muchas desde luego no alcanzan este nivel de compromiso. Sin embargo, pueden continuar durante mucho tiempo con un nivel de implicación bajo. En estos casos la relación:

¿Qué sucede si tienes un nivel de implicación bajo en tu relación?

Si algún miembro de la relación mantiene un bajo nivel de implicación en el proyecto de pareja, se ve porque:

Tu relación suele ser de poca calidad.

Tu relación es más vulnerable a los acontecimientos negativos y amenazas que surjan tanto desde fuera como desde dentro de la relación.

Aparecerán con más facilidad los celos que se verán alimentados por una relación no satisfactoria.

La disparidad entre lo que uno y otro ansían y necesitan, la asimetría entre lo que se desea y lo que se obtiene exige mucho mas que sentido común. Los expertos aconsejan:

Comprender a la otra persona.

Ponerse en el lugar de la otra persona.

Tener Respeto.

Tener Flexibilidad.

♥  Tener Generosidad.

Todas estas cualidades y otras más, puede que no las tengamos a mano cuando se necesitan. Lo único claro es que hay que poner esfuerzo y voluntad, por ambas partes en contribuir a cumplir las expectativas razonables del otro en la medida que se pueda.

Pueden darse en una relación diferentes creencias y perspectivas sobre qué es el amor y cuál debe ser o se espera que sea la conducta de ambos en la pareja, y es importante que sean compartidas y aclaradas.

Las expectativas no son las mismas durante el amor romántico, apasionado, asociado con el intenso deseo sexual, que cuando domina el amor más reposado, marcado por la proximidad de la otra persona, caracterizado por la atención y cuidado mutuo, por la atracción y complicidad de alguien con quien se está a gusto y con quien también se disfruta del sexo, pero ya no como alta prioridad de la juventud.

El paso del tiempo conduce a cambios en la intensidad del compromiso y en la necesidad de intimidad. En el mejor de los casos, crece y se vuelve más importante la satisfacción obtenida en la relación. Las creencias sobre ésta son más próximas y homogéneas entre los miembros de la pareja.

Ciertos aspectos periféricos (que en otro tiempo formaban parte de la lista sin fin de deseos y expectativas) pierden importancia, mientras que otros las ganan agrupados alrededor del sentimiento amoroso, como:

El respeto.

La complicidad.

La comodidad.

La intimidad.

Las personas construyen una idea o concepto de lo que debe ser la relación de pareja. Las aspiraciones y expectativas incorporadas a esta idea de la relación se van acompasando con lo que de verdad se obtiene de ellas.

Como los deseos e ilusiones son en parte desmesurados o poco realistas, lo normal es que en la vida de pareja se produzca un ajuste que incluye renuncias y rebaja de expectativas.

También puede incorporar nuevas satisfacciones no esperadas y novedosas. La construcción que hace el celoso suele ser irracional y alejada de la realidad. El proceso de ajuste le provoca frustración e ira que se añaden al dolor y miedo que experimenta.

7. Conclusión

En resumen, en el núcleo de toda relación afectiva reside un egoísmo compartido y asimétrico. Cada uno intenta satisfacer sus deseos, necesidades y cubrir las expectativas de uno y del otro. Es un juego de dar y recibir, de ceder y conceder. Los peligros y amenazas proceden de fuentes diversas.

Los celos son una fuente, las mas de las veces interna, de amenaza a la relación. Aparecen como reacción, a veces, normal y a veces, exagerada o patológica, ante la amenaza real o imaginaria de la pérdida de la relación (rechazo, abandono, traición) y de todos los beneficios que lleva consigo o que se esperan de ella. Los desencadenan señales o indicios de lo mas variado, que provocan miedo, desesperación e ira ante el inmenso dolor psicológico que se anticipa.

Los celos siempre serán tanto un obstáculo para alcanzar las satisfacciones materiales e inmateriales que se esperan del vínculo afectivo cono un ataque a la confianza, uno de los fundamentos de la relación.

Quien se deje arrastrar por los celos puede no ganar nada y perderlo todo

Si sufres de celos contacta con nosotros y te daremos una cita a la mayor brevedad posible. Pincha en el siguiente link.

https://maribelpazpsicologamadrid.es/contacto/

Bibliografía:

-«Celos en pareja». Echeburúa, E. y Fernandez-Montalvo, J. (2010).

-Revista Psicoterapia y Psicodrama. Vol. 1, no 1. (2012).

-“Celos. Claves para comprenderlos y superarlos”. Martinez, J.M. (2018).

-“Cómo potenciar las emociones positivas y afrontar las negativas”. Maganto, C. (2010).

Imágenes:

Behance, Pinterest, Shutterstock, freepik, Istockphoto, Clipart, 123rf, Flaticon, Greatist, Dreamstime, Vecteezy, Drawception, PNGitem, Gettyimages, Vecteezy. Abc. El País.

Maribel Paz

Maribel Paz

Psicóloga con consulta privada en Madrid.
Especialista y Experta en Terapia de
Parejas, Terapia Infantil y de Familia.
Amplia experiencia en Psicología clínica de
base Cognitivo Conductual.
Avalada y acreditada oficialmente por el
Ministerio de Sanidad.
Nº de Colegiada: M-24840

Share This
Abrir chat
1
¿Necesitas ayuda?
¡Hola!
¿Necesitas gestionar una cita presencial u online?