“Es imposible no comunicar”. Watzlawick P. 

Cada día nos encontramos en consulta a parejas que nos comentan, de forma desesperada, expresiones del tipo:

  • “Mi marido/pareja es sordo. Nunca oye lo que le digo”.
  • “Ella/Él habla demasiado”
  • “Siempre se pone a la defensiva cuando le pregunto algo”
  • “Ella/Él convierte todo en una disputa”.
  • “Es un testarudo/a…ni siquiera considera lo que yo tengo que decir”.
  • “Él/Ella nunca dice lo que piensa”.
  • “Eso no es lo que quise decir”.

Estas frases son ejemplos característicos de parejas con una comunicación conflictiva. Este tipo de comunicación, a menudo, conduce a la frustración, a la hostilidad y a un posterior deterioro de la relación.

En los casos peores, incluso una simple conversación, puede convertirse en una serie de debates competitivos, luchas de poder y mutuos menosprecios.

Se puede deducir, que una comunicación así, está lejos de promover la clarificación y comprensión que se pretende, al hablar y conversar con el otro.

Las palabras se convierten en armas y las discusiones en batallas

Las 7 cosas a evitar en comunicación

Si quieres que hablar con tu pareja sirva para algo y algo, a poder ser, constructivo, comprométete en evitar una serie de vicios y hábitos de tu estilo de conversación, que son muy comunes y de los que no somos, a veces conscientes.

1. Las indirectas y ambigüedad.

2. Estar a la defensiva.

3. Los mensajes incomprendidos.

4. Los monólogos, las interrupciones y la audición en silencio.

5. La sordera y la ceguera.

6. Las diferencias en la velocidad del habla.

7. La costumbre de preguntar.

 

1.Indirectas y ambigüedad.

Toda pareja se enfrenta con la necesidad de tomar docenas de grandes y pequeñas decisiones de todo tipo. Es esencial una comunicación clara y precisa para facilitar la toma de decisiones, muchas de ellas son muy complejas y es deseable y recomendable despejar la ambigüedad que tanto confunde y bloquea.

Cuando una relación va bien y hay buena comunicación en general, sí que puedes permitirte el lujo de comunicarte mediante insinuaciones, alusiones o mensajes indirectos. En los casos que no sea así, mejor evitar las indirectas y las ambigüedades.

La buena noticia es que si no se hace porque no se sabe, se puede aprender. La mala noticia es que si no se quiere aprender es que no interesa lo más mínimo aclarar nada.

El propio lenguaje personal que el otro conoce y los modismos especiales de cada cual, pueden transmitir perfectamente un mensaje, el problema es que cuando la relación es tirante o ciertos temas a comunicar son altamente conflictivos y peliagudos; el lenguaje indirecto y ambiguo, ya no es de ningún modo el adecuando porque puede provocar y provoca, grandes  y frustrantes malentendidos.

Algunas personas manifiestan sus deseos y necesidades de forma que desafían al entendimiento y encima, pretenden que el otro les entienda

Hay personas que expresan las opiniones de modo vago, dan vueltas, se pierden en detalles triviales, muestran excesiva verborrea o excesiva parquedad y todo, bajo la sutil suposición de que sus compañeros captan o deben captar, lo que ellos intentan decir. Al parecer ellos creen  y a lo mejor poseen, unas dotes adivinatorias excepcionales que desgraciadamente, no todos los demás poseemos.

Con este tipo de estilo de comunicación, lo normal es que ambos cónyuges se sientan frustrados, culpando al otro de ser el obtuso y el terco.

Hay veces, también, que los temores ocultos de uno mismo y las dudas personales, pueden conducir a uno u al otro a soslayar o evitar un mensaje, haciéndolo vago y equivocado, con lo que se induce a equívocos, irremediablemente. Entonces, el problema no es el otro sino tus miedos y tus dudas personales.

Muchas veces, el problema está más allá de las palabras, está en lo que no se dice

Por  protegerse a uno mismo, a veces, se retiene información importante o significativa, lo que conduce a que el otro, desafortunadamente, malinterprete el mensaje.

Finalmente, después de las confusiones y malos entendidos reiterados, la persona que comunica debido a la frustración que siente acaba enfurecida, profiriendo acusaciones y reproches. El otro, el que escucha, queda muchas veces desconcertado por las reacciones desairadas.

2.Estar a la defensiva.

Las personas muchas veces, somos imprecisas como medida de protección ante la humillación o el desaire del otro. La probabilidad de malentendidos aumenta cuanto más permitimos que estas protecciones defensivas turben lo que intentamos transmitir.

Tenemos que prestar atención al mensaje y que éste, no se impregne de:

Los Anhelos por demostrar algo, respecto a nosotros mismos.

Los Deseos de impedir el rechazo y el ridículo.

La actitud defensiva confunde nuestros mensajes y provoca malentendidos

El temor por ser rechazados, al emitir una opinión o al hacer una petición, aumenta la postura defensiva y dificulta al otro, el poder descifrar los significados ocultos de las declaraciones emitidas.

Muchas veces, no ocurre nada porque entre la pareja el lazo es tan fuerte que se absorbe la tirantez.

El problema surge cuando los lazos no son fuertes ni estables y en cambio, están tambaleantes.

3. Mensajes incomprendidos.

La buena comunicación implica hacerse entender y transmitir con claridad las ideas.

La buena comunicación significa la voluntad de captar lo que dice el otro.

Aquellos que siempre son vagos o indirectos en su lenguaje, conducen a que sus cónyuges/parejas lleguen a conclusiones incorrectas o directamente les ignoren.

Otras personas, tienen dificultad a la hora de captar y comprender el mensaje por lo que interpretan mal lo que oyen.

Según los estudios, los matrimonios/parejas pueden ser muy hábiles comunicadores fuera de la pareja, en cambio dentro de ella,  pueden tener una crónica y deficiente comunicación debido a las perturbaciones especiales que hay en la vida en pareja.

4. Monólogos, interrupciones y audición en silencio.

Hay diferencias en los estilos de la conversación de cada uno,  como: el ritmo, las pausas, la rapidez… que pueden causar dificultades en el matrimonio/pareja.

Hay acusaciones tipo: “siempre me interrumpes…nunca quieres escuchar mi opinión”.

Pero realmente, hay explicaciones más benévolas y positivas para ciertas acciones de tu pareja. Y éstas pueden ser que hay diferentes temperamentos, diferentes estilos comunicacionales e incluso diferencias claras en función del sexo.

Las personas muy conversadoras, pueden exasperar ya parecen impulsadas a hablar mucho más allá del punto en el que la atención del oyente comienza a decrecer. Muchas veces, algún miembro de la pareja incluso, se cree que es concreto y conciso, y al mostrarle su exceso de detalles innecesarios, la imposibilidad de ir al grano y de completar un tema, se muestran asombrados y no se reconocen.

Los oyentes impasibles, es otro tipo de comportamiento que exaspera. Tipo: “Mi marido nunca presta atención a lo que digo”. Y puede haber una explicación más benévola y positiva también, a estas acusaciones, porque, a veces, el marido es capaz de repetir lo que su mujer le ha dicho con bastante exactitud. El problema gira más en torno a que el marido escucha demasiado tranquilo y que no es un oyente muy participativo.

Si se presta atención con tanta impasibilidad, sin hacer ningún tipo de manifestación como: señales afirmativas con la cabeza, gestos, cambios de expresión facial o emisión de sonidos tales como: “claro”, “mm”…, el hablante puede malinterpretar el grado de interés hacia el mensaje o hacia su persona.

La ausencia de este tipo de señales, se interpreta como un: “no te respeto”, “no me importas”. Por lo tanto, tiene mucha importancia por su significado simbólico.

Los estudios muestran que hombres y mujeres escuchan de diferente manera

Los hombres, reaccionan con menos manifestaciones orales y cuando lo hacen significan: “estoy de acuerdo contigo”.

  Las mujeres, en cambio, se significan más mediante manifestaciones orales, pero cuando se significan es para expresar otra cosa diferente: “estoy escuchando”.

Las mujeres también, son más propensas a enviar señales no verbales, e igualmente, esperan recibirlas. Con lo que quedan mas fácilmente decepcionadas con sus parejas, simplemente por este diferente estilo comunicacional.

Las parejas generalmente, no tienen conciencia del poder de estos aspectos sutiles de las conversaciones, que se entrelazan con las palabras, con lo que decimos y que tienen significados implícitos de conceptos como:

> Aceptación.

> Respeto o falta de respeto.

> Cariño.

> Rechazo.

 > Hostilidad.

Se consciente  del poder de estos significados ocultos en la comunicación en pareja y reducirás mucha frustración y decepciones.

El desajuste en los diferentes estilos de comunicación podría mitigarse si se acuerdan y/o respetan en pareja, unas mínimas normas de cortesía coloquial. 

Tendríamos para ello, primero, que identificar el problema, es decir, examinar cómo exasperas a tu pareja y qué tipo de temperamento y estilo conversacional tiene cada uno. Las siguientes preguntas te pueden ayudar en este propósito:

⇒ ¿Eres una persona que hace pausas muy prolongadas?

⇒ ¿Eres de los que interrumpen?

⇒ ¿Eres excesivamente conversador?

⇒ ¿Eres parco en palabras?

⇒ ¿Eres un cónyuge impasible, inalterable, imperturbable?

Si te reconoces o reconoces a tu pareja en alguna de las anteriores cuestiones, no te preocupes porque se pueden trabajar fácilmente y se pueden mejorar.

Sigue leyendo para más consejos sobre la comunicación eficaz de parejas. En la parte II del artículo. Mala comunicación en pareja. 7 cosas a evitar. Parte II

 

 

Bibliografía: Con el amor no Basta. Beck, A.

Imágenes: Behance, Pinterest, Shutterstock, freepik, Istockphoto, Clipart, 123rf, Flaticon, Greatist, Dreamstime, Vecteezy, Drawception.

 

Maribel Paz

Maribel Paz

 

Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
Especialista en Terapia Infantil y Adolescente

 

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