“El miedo lleva a la ira, la ira al odio y el odio, lleva al lado oscuro.”. Star Wars.

El enfado, esa emoción olvidada, e incluso, a veces, denostada.     

Hablaremos del enfado desde una perspectiva claramente evolucionista. Las emociones tanto placenteras como dolorosas siguen con nosotros porque son útiles. Útiles para seguir sobreviviendo como especie. El enfado como emoción básica, además, no va a ser menos, y sigue con nosotros porque enfadarse es eficaz para sobrevivir. Lo que hay que diferenciar es el enfado adaptativo y saludable del enfado excesivo y pernicioso.

Indice

1.Qué es el enfado.

2.Algunos mitos sobre el enfado.

3.El enfado patológico.

4.Señales que detectan el tipo de enfado que tienes.

ira crónica

Qué es el enfado

Enfadarse es una emoción que todos experimentamos más o menos, y casi diariamente. Es una de las 6 emociones básicas que tenemos los seres humanos, como lo son también, la alegría, la tristeza, el asco, el miedo y el asombro. Somos seres emocionales y esto no se puede evitar, sino que hay que aceptarlo.

Como una emoción básica y universal que es, y, como el resto de las emociones, el enfado posee la función de supervivencia de la especie. En este caso el enfado, sirve para luchar.

lucha supervivencia contra animales peligrosos

Hace aproximadamente 150.000 años, cuando el hombre primitivo caminaba por los bosques primigenios y se encontraba con animales carnívoros de 300 kg., tenía que decidir en segundos si huir o pelear. En caso de elegir el enfrentamiento o la lucha, necesitaba estar muy enfadado para semejantes combates.

El enfado es como un catalizador que aumenta la energía de nuestro organismo y pone nuestra mente en modo despiadado, cualificándonos y preparándonos para la lucha por la vida, por la supervivencia. ¡Cuán importante función!

El enfado produce una serie de cambios en nosotros, y a nivel general:

1.Cambios en nuestros pensamientos.

2.Cambios en nuestras emociones.

3.Cambios en nuestra forma de actuar o comportarnos.

La ira cambia los pensamientos

En términos mentales, se dan pensamientos “inflamatorios” o pensamientos “calientes”. A menudo, incluyen pensamientos descalificativos hacia la persona o situación, objeto de nuestro enfado:

–>> “Eres un…”.

–>> “No tienes derecho a…”.

–>> “Esto es intolerable”.

La ira cambia las emociones

En términos emocionales, nuestro cuerpo sufre una gran cantidad de cambios bioquímicos y hormonales, que lo ponen en “zafarrancho de combate”:

>> El corazón se acelera.

>> Respiramos más rápido.

>> Los músculos se tensan.

>> La temperatura corporal aumenta.

En definitiva, el cuerpo nos pide acción. Mucha acción y mucha marcha.

La ira cambia los comportamientos

En términos de comportamiento, éste también cambia:

>> Desaparece la sonrisa.

>> Los gestos son más bruscos.

>> Elevamos el volumen de la voz, pudiendo ser agresivos verbalmente.

>> Podemos ser agresivos físicamente (pegar portazos, insultar, empujar, romper cosas…).

Todas las reacciones son puro instinto.

Cuando estamos muy enfadados, una parte muy primitiva de nuestro cerebro toma el control

En ese momento de mucho enfado y descontrol, evolutivamente, retrocedemos miles de años.

Perdemos la capacidad para razonar serenamente y elegir nuestro comportamiento.

Algunos mitos sobre el enfado

los mitos sobre el enfado

Vamos a ir desmitificando…

desmitificar el enfado

El enfado patológico

El mecanismo del enfado es inevitable, normal y saludable.

Afortunadamente, en nuestro estilo de vida actual, tenemos que afrontar pocas situaciones en las que nuestra integridad física está realmente en peligro. Por lo tanto, el enfado se activa ante situaciones en las que el peligro es mas simbólico, como serían las críticas, descalificaciones, o conductas groseras. Y la reacción de nuestro enfado está en consonancia con la situación; sería un enfado acorde con la intensidad de la amenaza.

Si nos viene bien estar enfadados para afrontar determinadas situaciones como:

Hacer una reclamación en un restaurante.

♥ Para no dejarnos intimidar por un compañero de trabajo malintencionado.

♥ Para defender nuestra opinión en un debate acalorado.

El problema es que, a veces, nuestro enfado es excesivo, porque la reacción es desproporcionada respecto a la situación adversa.

Es poco apropiado y desproporcionado, por ejemplo:

–>> Gritar airadamente a otro conductor porque haya apurado una maniobra.

–>> Responder con insultos y descalificaciones ante una crítica.

–>> Abofetear a un niño por llegar tarde a casa.

En estos casos, tenemos un problema con nuestros enfados.

Es como si el mecanismo se hubiera desajustado y hubiera aumentado enormemente la sensibilidad, de manera que, ante la más mínima percepción de amenaza, el enfado se activa y, además, de una forma demasiado intensa.

El desajuste del mecanismo del enfado en las personas puede ser de diferentes formas:

♠ Los que se enfadan muchas veces.

♠ Los que se enfadan muy intensamente.

♠ Los que les dura mucho tiempo el enfado.

Estas categorías no son mutuamente excluyentes. A todas estas posibilidades las llamamos enfado patológico.

ser de mecha corta

¿Cómo puedes detectar si tienes enfado patológico?

Las siguientes señales te pueden ayudar para diferenciar el enfado normal del patológico y poder tomar medidas al respecto.

  • Las personas significativas de tu entorno te dicen que te enfadas mucho.
  • Tu mal genio te ha traído conflictos sociales.
  • A veces, tienes sensación de amargura, y sientes que el mundo está contra ti.
  • Cuando te enfadas, tu cuerpo te envía muchas señales y muy intensas: calor, taquicardia, respiración agitada, rigidez …
  • Lo ves todo rojo y tienes muchas ganas de bronca.
  • Si te enfadas mucho, puedes ser agresivo verbalmente; decir cosas de las que luego probablemente te arrepientas: insultos, descalificaciones o amenazas.
  • Si te enfadas mucho puedes ser agresivo contra objetos: golpes, patadas, portazos, lanzar y romper objetos…
  • Si te enfadas mucho puedes llegar a ser agresivo físicamente: sujetar, empujar, golpear…
  • A veces, después de enfadarte mucho, crees que te has pasado.
  • El enfado es la emoción que más a menudo sientes.

Si tras leer este artículo descubres que tienes un enfado patológico tienes que tomar medidas tanto por ti, en cuanto a la salud, como por tus relaciones sociales y sentimentales.

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https://maribelpazpsicologamadrid.es/contacto/

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Bibliografía:

- «Domando al dragón». Sevillá, J. y Pastor, C.(2016)

Imágenes:

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Maribel Paz

Maribel Paz

Psicóloga con consulta privada en Madrid.
Especialista y Experta en Terapia de
Parejas, Terapia Infantil y de Familia.
Amplia experiencia en Psicología clínica de
base Cognitivo Conductual.
Avalada y acreditada oficialmente por el
Ministerio de Sanidad.
Nº de Colegiada: M-24840

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